by Agustín García | April 6, 2026 |
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La pregunta aparece en casi todas las conversaciones “¿Cuánto gana este perfil en el mercado?”
Y la respuesta corta sería fácil: depende del nivel, la industria, la región, el tamaño de la empresa. Pero esa respuesta —aunque correcta— es incompleta.
En Levu Executives, hemos aprendido algo con el tiempo el problema casi nunca es cuánto gana un directivo.
El problema es que la posición está mal entendida desde el inicio.
Porque cuando el rol no está bien definido, el salario deja de ser referencia… y se convierte en fricción.
Desde fuera, el mercado parece ordenado. Desde dentro, no lo es.
Un mismo título puede representar tres realidades completamente distintas:
Y los tres pueden llamarse igual.
Por eso, en Levu no usamos benchmarks como respuesta.
Los usamos como contexto.
Lo que realmente define el salario es:
Porque sí, el mercado tiene rangos. Pero el impacto… no se tabula.
A continuación, una referencia estructurada desde lo que vemos en procesos reales de Executive Search.
Aquí ya no se paga por ejecución.
Se paga por decisiones.
Pero hay un matiz importante el rango no lo define el título, lo define el impacto esperado.
Un CEO que mantiene no vale lo mismo que uno que transforma (aunque el CV diga lo mismo).
Aquí empieza uno de los errores más comunes del mercado.
Se buscan directores… con presupuesto de gerencia.
Rangos típicos:
Y aquí es donde muchas búsquedas fallan en silencio.
No porque el talento no exista, sino porque la expectativa está desalineada desde el diseño del rol.
Probablemente el nivel más subestimado… y más crítico.
Porque aquí vive la ejecución estratégica.
En este nivel, el problema no es el salario. Es la ambigüedad.
Se contrata para ejecutar… pero se espera que construyan.
El punto más delicado del mercado.
Porque aquí es donde más se intenta “optimizar costo”.
Y aquí pasa algo interesante:
Las empresas compiten por talento directivo… sin darse cuenta que están ofertando roles de transición.
Un benchmark no es:
Porque todo eso mira hacia atrás.
Y el problema es que las decisiones directivas… siempre miran hacia adelante.
Que el salario no se define por promedio o título. Se defina por coherencia.
Coherencia entre:
Porque sí, un ejecutivo que nunca falló… probablemente nunca decidió.
Y ese tipo de perfiles no se mueven por sueldo únicamente.
Se mueven por contexto, timing y desafío.
El talento directivo no está en bolsas de trabajo.
Está operando.
Está tomando decisiones.
Está resolviendo problemas complejos.
Y cuando se mueve, no lo hace por un aumento marginal.
Lo hace cuando el proyecto tiene sentido.
La mejor respuesta no está en un rango.
Está en una pregunta:
¿Qué tan crítica es esta posición para tu negocio hoy?
Porque si el impacto es alto, el margen de error es mínimo.
Y cuando el margen de error es mínimo… el proceso importa.
Si estás por abrir una posición directiva y quieres entender:
Te invitamos a conocer más sobre cómo trabajamos.
Elegir liderazgo no es cuestión de suerte. Es cuestión de método.